Tu
familia lucha por conseguir prestigio e influencia en pleno medievo.
¿Lo conseguirás?
En
MIL puedes cosechar tus tierras para obtener recursos
y reclutar soldados. Pero, sobre todo, tienes que asegurarte de
que tu linaje se perpetúe. Si consigues un heredero puedes
casarlo con la hija de otro jugador: el que ofrezca la mejor dote,
claro. No olvides que durante la partida tus caballeros morirán
o se retirarán y sus hijos deberán ocupar su lugar.
Conocer las intrigas de la corte te ayudará a conseguir influencia
y vasallos, mientras que en el mercado podrás comerciar y
reclutar los trabajadores necesarios para construir un castillo.
¿Ir a la batalla para conseguir nuevas tierras o ayudar a
la curia a levantar la catedral? La abadesa del monasterio puede
bendecirte con influencia, mientras los ecos de las cruzadas resuenan
en tierras lejanas con canciones de gloria y honor. No hay un único
camino que conduzca a la victoria. ¿Cuál escogerás? |