Las
tortugas no siempre tienen prisa, pero incluso ellas se apuntan
a una carrera. El objetivo: llegar la primera para conseguir la
sabrosa lechuga que hay al otro lado del campo.
Pero como las tortugas no tienen mucha resistencia, a veces les
gusta detenerse un ratito preferiblemente sobre otra tortuga para
que así las lleven.
Los
jugadores mueven sus tortugas con las correspondientes cartas de
colores. Usándolas hábilmente cada uno intentará
conseguir que la tortuga de su color sea la primera en llegar al
objetivo. Lo divertido es que nadie sabe el color de las tortugas
de los otros jugadores. |