En
Bohnanza cada jugador tendrá que cultivar
distintos tipos de judías colocándolas sobre la
mesa. Pero cada tipo de judía posee un valor diferente.
Los jugadores tendrán después que vender sus "campos"
de judías, obteniendo una cantidad de dinero proporcional
a la cantidad de judías que tuvieran en cada campo. Aunque
normalmente los jugadores disponen sólo de dos campos para
plantar, durante el desarrollo de la partida se podrán
comprar un tercer campo.
En su turno, cada jugador tiene la obligación de plantar
la primera carta de su mano, el orden de las cartas es muy importante
y no se puede alterar. Este detalle proporciona un gran golpe
de originalidad al juego; ¡las cartas en la mano no se pueden
ordenar!. Hay que conservarlas tal y como se van robando, añadiendo
cada nueva carta al final de la mano... Tras plantar (jugar a
la mesa) la primera carta de la mano, se puede plantar la segunda.
Inmediatamente sacará dos judías del mazo. Después,
el jugador que posea el turno tendrá que ir al mercado
de judías y comerciar con los demás jugadores. Una
vez termine el comercio, el jugador deberá plantar todas
las judías que posea, lo que en más de un caso obligará
a éste a vender alguno de sus campos cultivados para dejar
espacio a las nuevas judías. Al final de cada turno se
roban cartas.
Finalista
en 2007 en los Premios a Juego del Año en España.